Tras
pasar los diversos cuestionarios al alumnado del 1º curso de ESO de Centro
Bahía de Algeciras, se considera que las características de las alumnas con
altas capacidades intelectuales pueden ser diferentes a las características que
presentan los niños. Una de estas características diferenciales es la de la
“invisibilidad”. El número de alumnas superdotadas detectadas/identificadas en
los trabajos publicados es desproporcionado en relación con los alumnos, fruto
tanto del efecto de "invisibilidad social" como de
"invisibilidad personal". Como señala Noble (1989), en un estudio
realizado con 142 mujeres con alta capacidad intelectual entre 19 y 75 años,
todas ellas habían ocultado su talento en algún momento de su vida, incluso en
la facultad eran menos populares y menos solicitadas por los chicos.
Es muy difícil poder percibir esto y además,
explicarlo.
Ese “ocultismo”, fruto de la decisión personal o del carácter, de cada una de las chicas, en cada momento, es algo complicado.
Tanto mi tutor, como yo, nos hemos quedado
sorprendidos por las chicas que de manera, natural, han sido redescubiertas a
través de las diversas entrevistas que hemos tenido, que, a priori, no nos
imaginábamos podía ser.
Del análisis y comparación de las
conclusiones de las distintas investigaciones sobre intereses, roles y factores
de personalidad, Coriat (1990, 52) señala que una base común parece encontrarse
bajo estas conclusiones: nuestra cultura no acepta un concepto de feminidad
asociado al de superioridad. Que las mujeres, sigue diciendo, "den prueba
de gran capacidad intelectual o accedan a ciertas profesiones equivale, según
esta mentalidad, a acceder a los privilegios puramente masculinos y a exponerse
a ser rechazadas".
Freeman (1983), también supone que la
inteligencia alta puede intensificar los problemas evolutivos normales del rol
sexual y cita a Osborne y Taylor (1980), quienes afirman desde su práctica
clínica que algunas "chicas superdotadas tienen dificultad en acomodar el
rendimiento alto con la feminidad, incluso hoy día, de tal manera que a menudo
parece más simple renunciar a una de las cualidades deliberadamente"
(p.483). Así, con frecuencia las adolescentes más dotadas rechazan participar
en programas de enriquecimiento, aceleración, etc. Prefieren permanecer con sus
compañeros y compañeras para no verse señaladas, diferenciadas de las demás y
mantener un buen nivel de aceptación social en el grupo aún a costa de
aburrirse en clase aptitudes para ello. Lo más importante es la motivación que
tiene.
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